¿Qué nos traen las nuevas generaciones que tanto nos inquieta?
Las nuevas generaciones de niños y niñas traen patrones de comportamiento, códigos de comunicación y características que, al no ser conocidas hasta ahora, desconcierta mucho a los adultos que los acompañan.
Niñ@s que por tener capacidades diferentes y no encajar en lo conocido se etiquetan como “niños problema” (con dificultades en el aprendizaje y en la manera de relacionarse, con diagnósticos de déficit de atención, hiperactividad y trastornos de espectro autista)
Y si… ¿el déficit de atención nos estuviera informando lo que no estamos mirando y necesita ser visto?
Y si… ¿la hiperactividad respondiera a movimientos interrumpidos en los sistemas familiares?
Y si… ¿el trastorno de espectro autista viniera a mostrarnos nuestras dificultades en la comunicación?
Así como el estudio de la Física Cuántica cambia nuestro entendimiento sobre los fundamentos básicos del universo conocido; la llegada de estos niños y niñas nos invita a una nueva comprensión sobre el potencial del ser humano.
Y si… ¿ellos trajeran las cualidades que necesitamos despertar, activar o potenciar en nosotros?
La Neurociencia describe en ellos los genes de algunos neuro- transmisores especiales que producen la activación de mayores zonas del sistema nervioso central. Esto permite activar información y capacidades que hasta ahora estaban dormidas para la mayoría de los seres humanos, permitiendo un salto evolutivo para toda la especie.
Se atribuye la mutación genética del ADN a tres causas principales
1- Ver la unidad (la mente percibe todo interconectado)
2- Ser amoroso (estar centrado en el corazón)
3- Salir de la polaridad (dejar de juzgar al mundo)
Cuando no entendemos, juzgamos; y cuando juzgamos, excluimos.
Y si… ¿los niños vinieran a mostrarnos lo que aún no hemos sido capaces de incluir en nuestro corazón?
La familia es el primer sistema que conformamos y que nos conforma. Lo que sucede en el interior de la familia afecta a todos sus integrantes. De allí, la importancia de la mirada sistémica como una mirada inclusiva a todo lo que somos y a todo lo que es.
Como un ArcoIris, se abre el brillante abanico de posibilidades cuando abrimos la mente y decidimos fomentar el potencial del niño, enfocándonos en la solución.
Ningún niño debería sentir que no puede si los adultos fuéramos capaces de verlo desde su potencial, si pusiéramos la atención en las actividades que le gustan y diéramos el tiempo y espacio para que desarrollen sus intereses; porque todas las capacidades de los niños se potencian si hacen lo que les gusta.
En la infancia lo único que el niño necesita es jugar y jugar. Si los niños tuvieran la libertad de hacer lo que necesitan las veinticuatro horas del día; en la primera infancia se pasarían el día entero jugando. Jugando es como aprenden sobre el mundo que los rodea. Mientras juegan hacen conexiones neurológicas, simbolizan con el juego todo aquello que no entienden de este mundo. Utilizan su imaginación para reproducir vivencias que le producen miedo o ansiedad. El juego es: lúdico- terapéutico- canalizador- catártico.
Generación ArcoIris es un puente a ti mismo, a ti misma, a nosotros mismos… Es una invitación a despertar nuestro potencial dormido y salir al mundo a brillar.
Los niños y jóvenes son nuestros aliados, ellos traen las claves y nos están esperando.