El Sistema familiar es en sí mismo un organismo y como tal los distintos elementos que lo componen interactúan entre ellos, se compensan, se perfeccionan y ahí donde se excluyó a alguien, el campo completará el faltante; y para ello proveerá a los individuos que sean necesarios, generando nacimientos o atrayendo a la familia los personajes que van a ultimar lo que no se pudo completar. Dicho de otra manera lo que permitirá terminar los movimientos interrumpidos.

Para comprender qué es una Constelación Familiar, nos hemos de situar más allá de la razón evidente y conocida que es la materia física y trasladarnos al campo energético que nos conforma y que representa el plano a partir del cual la materia se ordena.

Ese plano es información y ésta se nos manifiesta a partir de los genes que nuestros padres nos aportan en el momento de la concepción. Si entendemos que ellos tomaron la vida de sus padres y estos de los suyos, etc. y que en esos genes está la información de todo lo que ellos han resuelto o no, quiere decir que tanto los talentos que ellos han desarrollado como las dificultades que nunca resolvieron también nos son traspasados a todos los niveles: físico, emocional y mental. De esta manera esa información nos condiciona tanto en la forma física como en el comportamiento inconsciente.

Así podemos comprender que todos estamos al servicio de la Reconciliación, ya que no podemos, de ninguna manera, estar separados de lo que nos conforma o sea de nuestro Sistema Familiar.

El objetivo de la constelación es descubrir esa suerte de eventos que están en desarmonía y restablecer la conciencia del grupo familiar hacia los órdenes del Amor.

Tales implicaciones pueden manifestarse, a través de trastornos psíquicos o malestares físicos, pero también, en la dificultad de encontrar o mantener una pareja, o expresar los sentimientos, también con los hijos, en comportamientos conflictivos o en la incapacidad de desarrollar una actividad profesional satisfactoria, dificultades económicas, etc.

La Constelación Familiar es un método que facilita la visión del desorden que ha generado la disfunción y nos permite, a través de representantes, el acompañamiento necesario hasta incluir las experiencias que habíamos negado, y devolver así, el cauce natural de la energía Original.

Cuando eso ocurre la vida se re-significa y la persona cambia y al hacerlo, cambia su familia, sus relaciones y toda su  percepción de la realidad.

La Constelación está al servicio de lo más grande y cuando se mira desde ahí, todo empieza a encontrar sentido.

María Martínez Calderón: Creadora del Instituto de Constelaciones Familiares Auto-Referentes y directora del Espai Dodecaedre www.espaidodecaedre.com